Un proceso que vive en tu computador, con memoria entre conversaciones, voz propia y manos sobre tus sistemas. Le hablas y actúa — no te devuelve un texto para que tú lo hagas.
Diseño · primera herramienta ya en producciónSon dos proyectos y conviene no confundirlos, porque se construyen distinto y fallan distinto. Uno es hardware con sistema operativo encima. La otra no vive en ningún aparato en particular.
Un sistema operativo sobre la Raspberry Pi del antebrazo: radios, sensores, pantalla, energía. Su trabajo es percibir lo que un teléfono no percibe y sobrevivir sin red.
Se mide en milivatios, alcance y horas de batería.
Existe como hardware · etapa 0Corre en tu Mac, te habla desde el teléfono y algún día también desde argOS. No es una app que abres: es un proceso que ya estaba andando cuando llegaste.
Se mide en qué tanto deja de tocarte hacer a ti.
En diseño · su primera herramienta ya correDicho de otro modo: argOS es dónde, ADA es quién. El día que el bracer exista, ADA se muda ahí también — pero no lo necesita para existir, igual que no necesita el teléfono.
El modelo que piensa es Claude, corriendo con tu suscripción en tu propio computador. Lo que convierte eso en una asistente son las otras tres capas: los sentidos que la despiertan, las manos que la dejan actuar y la voz con que contesta.
El recorrido completo de una orden hablada, del micrófono a la respuesta.
Un proceso permanente en tu Mac que arranca solo al encender y se levanta si se cae. Guarda el estado, mantiene el hilo de cada conversación y decide qué herramienta usar. Es lo único que tiene que estar siempre vivo.
Cuatro formas de despertarla, y ninguna excluye a la otra: la palabra de activación cuando tienes las manos ocupadas, un atajo de teclado cuando estás trabajando, el teléfono desde donde estés, y sus propios horarios para cuando debe actuar sin que le preguntes.
Un servidor por dominio, cada uno con sus propias herramientas. Así ADA no sabe «de todo» de golpe: sabe exactamente lo que le enchufaste, y agregarle un dominio nuevo es un archivo nuevo, no tocarla a ella.
Contesta hablando, no escribiendo. Es la diferencia entre consultar algo y que alguien te responda: si tienes que leer la pantalla, no dejaste de estar ocupado.
Lo que hace que esto no sea otro envoltorio de un chat: el modelo no guarda nada entre conversaciones y no puede tocar tus cosas. El núcleo sí. La inteligencia se arrienda por pregunta; la memoria y las manos son tuyas y viven en tu casa.
La prueba de si esto sirve es simple: después de hablarle, ¿te quedó algo por hacer? Si la respuesta es sí, es un buscador con voz.
Las tres primeras se pueden construir hoy: la de finanzas ya tiene su backend corriendo en producción, y las otras dos sólo necesitan enchufarle las herramientas. Las últimas dependen de que exista la domótica.
Es lo primero que vas a juzgar, porque una respuesta correcta dicha por una voz de ascensor se siente incorrecta. Y es también la pieza más barata de cambiar: el núcleo entrega texto y algo lo convierte en audio.
Por eso la voz no se elige una vez — se elige en la configuración, y se cambia cuando quieras. Tres acentos, la misma ADA.
Las tres son gratis y neuronales. No es la opción barata: es la opción buena que además no cuesta.
| Voz | Acento | Costo |
|---|---|---|
| Catalina | Chilena | $0 |
| Dalia | Mexicana | $0 |
| Elena | Argentina | $0 |
| Piper | Local, sin red | $0 |
| ElevenLabs | Voz clonada propia | $6–22 al mes |
Las tres primeras son voces neuronales de Microsoft. Piper queda de respaldo: corre entera en tu máquina, así que ADA sigue hablando aunque se caiga internet. ElevenLabs es el único escalón que cuesta, y sirve para lo único que las otras no dan — una voz que sea sólo de ella.
ADA todavía no existe como tal. Lo que sí existe es su primera herramienta, entera y en producción, y la forma verificada de conectarle el cerebro.
Esta página describe un diseño, no un producto terminado — a diferencia de la de finanzas, donde cada cifra sale de una corrida real. Cuando ADA hable, las capturas van a ser de ella hablando.